EUGENIO MONTES
(1897-1982)
“Lloran pianos,
violas, violines, violetas...”
Eugenio Montes.
LA VOZ DE UN REFORMADOR DE LA PROSA ESPAÑOLA
Preciosismo, pasión por las formas, claridad conceptual, elegancia lírica se encuentran en cualquier artículo, en cualquier libro y en cualquier conferencia de Eugenio Montes. Porque el recuerda la repetida sentencia sthendhaliana: “en las naturalezas enfáticas el énfasis es lo natural”. El lenguaje empavesado y archiliterario de Montes no es un producto artificial; es más bien un don natural, aunque perfeccionado por el pulimento. Según Luis Rosales, Montes “fue uno de los reformadores de la prosa española”.
Eugenio Montes es gallego: nació en Vigo, -otras biografía sitúan su nacimiento en Bande (Orense)-, en 1897. En gallego, ha escrito versos de corte clásico; y también prosa. Estudia el bachillerato en Orense y Filosofía y Letras y Derecho en Barcelona. Se doctoró en Filosofía y Letras en la Universidad Central de Madrid con una tesis que fue dirigida por Ortega y Gasset. De este amor a la filosofía proviene su rigor mental. Hubiera brillado como filósofo pero fue vencido por el arte, por el hechizo tentador de la palabra hablada y escrita. En 1926 gana la cátedra de Literatura en el Instituto de Cádiz. Tres años más tarde inicia sus colaboraciones en La Época y El Sol, con Acción Española y con Falange Española. A pesar de su amistad con José Antonio Primo de Rivera sus ideas políticas estaban más cerca de tradicionalismo monárquico que del fascismo. A partir de 1931 comienza su carrera de corresponsal en diversas capitales europeas. Colaboró con las principales revistas y periódicos españoles. En 1964 fue nombrado periodista de honor y en 1972 le fue concedido el premio internacional de Periodismo. Montes fue miembro de la Real Academia Española y dirigió el Instituto España en Lisboa y Roma. Eugenio Montes muere en Madrid, el 28 de octubre de 1982.
“En Grecia -escribía Pedro Garfias- se revelaron los que más tardes fueron los verdaderos puntales del ultraísmo: Rivas Paneda, Diego, Montes, Comet, Guillermo de Torre, Adriano del Valle, Isaac del Vando-Villar y algunos otros”.
Como orador y como prosista, su idioma es uno de los instrumentos más halagadores que se han oído en cualquier ámbito de habla española. “Prosa de gaita gallega”, llamó, a la prosa sonora de Montes, José María Pemán. Ha sabido darnos la impresión de Galicia como muy pocos escritores.
Por forma y fondo, a la cabeza del ensayismo español de su tiempo, figurarán siempre El viajero y su sombra (1940) y Melodía italiana (1941), los dos libros más conocidos de Eugenio Montes.
Montes da al ensayo el empuje noblemente retórico del elegante estilo de un humanista, enriquecido en su fina sensibilidad captadora de ciudades y ambientes, de temas de arte y de poesía, bajo la mente vigilante de un estudioso y maestro en la ciencia de la filosofía. Sus libros se leen con interés, agrado y complacencia. Sugerido el título El viajero y la sombra por el de una obra de Nietzsche, su sentido es bien personal y vivido. Todavía es más bello y más sugestivo, Melodía italiana, libro hondo y cordial, de visión y nostalgia y de juicio de arte. Su sentido poético llega incluso a concretarse en hileras de versos. En sus páginas se une el poema y la interpelación metafísica. “Tampoco las más bellas melodías españolas la canta el pentagrama, sino la quejumbre de un pino de Finisterre y ese callar de una calleja en Ecija, con pared blanca y una rosa en el desnudo hombro. Pared blanca y rosa, cal y canto. Eso aún es más griego que Grecia. Eso es aún más antiguo, porque es tartésico”.
Uno de los más interesantes ensayos es La confesión de la Sixtina, sobre Julio II y Miguel Angel, o el extenso Piero della Francesca, o el asombro origen del Cosmos. Es autor, además, de tres libros en gallego: O vello mariñeiro toma o sol (1922), Versos a tres cás o neto (1930) y Tres contos (1930). En 1984 se publicó su Obra en galego.
Sus últimos ensayos le confirman en su amplio humanismo que une, al modo que pudiéramos llamar neo-renacentista, la cultura clásica con la moderna, su profundidad de base filosófica, con la más amplia visión crítica de temas de Literatura y Arte. Supo tratar los temas mostrando a la vez verdadero talento para las ideas y verdadero talento literario, arte de expresión, arte de la palabra. Siendo el escritor de su generación que con mayor número de lazos se ha sentido unido al universo. García Lorca en su famoso Poema del Cante Jondo, dedica a Eugenio Montes la petenera “Campana. Bordón”: “En la torre / amarilla / dobla una campana. / Sobre el viento / amarillo, / se abren las campanadas...”
Francisco Arias Solise-mail: aarias@arrakis.esURL: http://www.arrakis.es/~aarias
WIKIPEDIA: http://es.wikipedia.org/wiki/Francisco_Arias_Sol%C3%ADs
Paz y libertad.
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Gracias.
sábado, 9 de febrero de 2008
2008 AÑO EUROPEO DEL DIALOGO INTERCULTURAL POR FRANCISCO ARIAS SOLIS
2008 AÑO EUROPEO DEL DIALOGO INTERCUTURAL
“Alcemos una muralla
juntando todas las manos;
los negros, sus manos negras,
los blancos, sus blancas manos.”
Nicolás Guillén.
EL RACISMO Y LA XENOFOBIA DE TODOS LOS AÑOS
2008 ha sido declarado Año Europeo del Diálogo Intercultural. De la misma forma tenemos días y años contra el hambre, en defensa del medio ambiente o en defensa de la paz mundial. Es como si el hombre, impotente para resolver sus problemas más antiguos y más importantes, se consolara con destinar un día al año o un año al siglo, a tratar de solucionar lo que es imposible en toda su existencia.
Sin embargo, estas citas puntuales con las buenas intenciones y el lavado de conciencia, serán meritorias de alabanza, si detrás de ellas no hubiese tanta hipocresía como hay. La primera y mayor es que los mismos que señalan esas fechas para llamar la atención sobre los grandes conflictos humanos, suelen ser por la general, los mismos que los provocan, o al menos que los permiten. Y la segunda hipocresía, es el comportamiento de toda la sociedad, que es capaz de conmoverse con el encuentro televisivo de dos parientes que no se veían desde antes de la guerra (seguramente porque maldita las ganas que tenían), y, al mismo tiempo, permanecer indiferente ante la muerte por inanición (también televisada) de miles de niños de los países del llamado tercer mundo. Y es que la población de los países ricos, ha terminado por aceptar, que el hecho de que los pobres del mundo se mueran de hambre, es algo tan natural y normal como las inundaciones que provocan las subidas del Nilo y que ni una cosa ni otra tienen solución.
Todo ello no ocurre necesariamente por la maldad intrínseca del ser humano, ni mucho menos podemos afirmar que los occidentales, por el hecho de serlo y de constituir la clase rica del planeta, sean peores que los demás, sucede sencillamente que las calamidades y la existencia infrahumana de millones de personas en todo el mundo, han sido ya tan asimiladas, tan institucionalizadas por el orden económico internacional, que su representación gráfica ha terminado por actuar como una vacuna contra la solidaridad. De tal forma que las conciencias se encuentran inmunes ante tanta penuria, y se ve como normal algo tan terrible como el hecho de que miles de seres humanos mueran cada día por carecer de aquello que nosotros, los occidentales, tiramos a la basura todas las noches antes de irnos a dormir.
Pues eso mismo, es lo que pasa con el racismo y la xenofobia en nuestro país. Si un grupo de cabezas rapadas, dan una paliza a un hombre de color, todos ponemos el grito en el cielo y hasta se hacen manifestaciones. Sin embargo, también se hacen manifestaciones para que una familia gitana no se vaya a vivir al barrio de los mismos manifestantes. De esto último, nadie se escandaliza. Tampoco se escandaliza nadie de que los emigrantes magrebíes que consiguen llegar a las costas europeas en frágiles cayucos reciban el castigo de tener que intentarlo nuevamente. Sería interesante releer los considerandos de las instituciones europeas para avalar la conclusión de que 2008 tiene que ser el Año del Diálogo Intercultural: Europa tiene que reconocer, con agradecimiento, lo mucho que recibe de los inmigrados.
La agresión violenta es la expresión íntima y radical de un pensamiento social ampliamente extendido entre la población y entre algunos de nuestros políticos: la supremacía racial, es decir, el racismo.
Por eso, no hay que dejarse engañar por las apariencias y pensar, como hace mucha gente, que en España no existen ni el racismo ni la xenofobia, o que es obra de cuatro desesperados, cuando en realidad eso es lo de menos, pues sabemos que todas las sociedades tienen que soportar lamentablemente a individuos que practican diferentes formas de delincuencia. Por desgracia, es algo mucho más cotidiano y extendido entre la población y nuestra clase política, aunque no tenga, salvo excepciones, una expresión agresiva. Expresión, que no es más que la consecuencia del pensamiento racista y xenófobo llevado al extremo, pero que no hay que confundir con las causas. Racismo es que por ser gitano no encuentres una vivienda de alquiler. Que por ser de color no te den trabajo aunque seas un buen profesional. Racismo es que los niños payos marginen en las escuelas a los niños gitanos hasta que se aburren y muchos la abandonan, y que encima los maestros le echen la culpa a la cultura gitana. Racismo es sencillamente, lo que le ocurre a cientos de miles de ciudadanos que en nuestro país por su raza se le marginará cada uno de los 365 días de este Año Europeo de Diálogo Intercultural. Y como dijo el poeta gaditano Sánchez Anes: “Tú que ya estás en los Cielos / dales Paraíso de amor; / y hospedería / a estos pobres emigrantes / de patera y velas blancas, / mirada sombría, / que al amanecer arriban / sin caballos cartujanos, / sin cruces de guía, / a las playas blanquecinas / de los veranos azules / de esta Andalucía”.
Francisco Arias Solise-mail: aarias@arrakis.esURL: http://www.arrakis.es/~aarias
WIKIPEDIA: http://es.wikipedia.org/wiki/Francisco_Arias_Sol%C3%ADs
Si quieres la paz, prepárate a vivir en paz con todos los hombres.
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Gracias.
“Alcemos una muralla
juntando todas las manos;
los negros, sus manos negras,
los blancos, sus blancas manos.”
Nicolás Guillén.
EL RACISMO Y LA XENOFOBIA DE TODOS LOS AÑOS
2008 ha sido declarado Año Europeo del Diálogo Intercultural. De la misma forma tenemos días y años contra el hambre, en defensa del medio ambiente o en defensa de la paz mundial. Es como si el hombre, impotente para resolver sus problemas más antiguos y más importantes, se consolara con destinar un día al año o un año al siglo, a tratar de solucionar lo que es imposible en toda su existencia.
Sin embargo, estas citas puntuales con las buenas intenciones y el lavado de conciencia, serán meritorias de alabanza, si detrás de ellas no hubiese tanta hipocresía como hay. La primera y mayor es que los mismos que señalan esas fechas para llamar la atención sobre los grandes conflictos humanos, suelen ser por la general, los mismos que los provocan, o al menos que los permiten. Y la segunda hipocresía, es el comportamiento de toda la sociedad, que es capaz de conmoverse con el encuentro televisivo de dos parientes que no se veían desde antes de la guerra (seguramente porque maldita las ganas que tenían), y, al mismo tiempo, permanecer indiferente ante la muerte por inanición (también televisada) de miles de niños de los países del llamado tercer mundo. Y es que la población de los países ricos, ha terminado por aceptar, que el hecho de que los pobres del mundo se mueran de hambre, es algo tan natural y normal como las inundaciones que provocan las subidas del Nilo y que ni una cosa ni otra tienen solución.
Todo ello no ocurre necesariamente por la maldad intrínseca del ser humano, ni mucho menos podemos afirmar que los occidentales, por el hecho de serlo y de constituir la clase rica del planeta, sean peores que los demás, sucede sencillamente que las calamidades y la existencia infrahumana de millones de personas en todo el mundo, han sido ya tan asimiladas, tan institucionalizadas por el orden económico internacional, que su representación gráfica ha terminado por actuar como una vacuna contra la solidaridad. De tal forma que las conciencias se encuentran inmunes ante tanta penuria, y se ve como normal algo tan terrible como el hecho de que miles de seres humanos mueran cada día por carecer de aquello que nosotros, los occidentales, tiramos a la basura todas las noches antes de irnos a dormir.
Pues eso mismo, es lo que pasa con el racismo y la xenofobia en nuestro país. Si un grupo de cabezas rapadas, dan una paliza a un hombre de color, todos ponemos el grito en el cielo y hasta se hacen manifestaciones. Sin embargo, también se hacen manifestaciones para que una familia gitana no se vaya a vivir al barrio de los mismos manifestantes. De esto último, nadie se escandaliza. Tampoco se escandaliza nadie de que los emigrantes magrebíes que consiguen llegar a las costas europeas en frágiles cayucos reciban el castigo de tener que intentarlo nuevamente. Sería interesante releer los considerandos de las instituciones europeas para avalar la conclusión de que 2008 tiene que ser el Año del Diálogo Intercultural: Europa tiene que reconocer, con agradecimiento, lo mucho que recibe de los inmigrados.
La agresión violenta es la expresión íntima y radical de un pensamiento social ampliamente extendido entre la población y entre algunos de nuestros políticos: la supremacía racial, es decir, el racismo.
Por eso, no hay que dejarse engañar por las apariencias y pensar, como hace mucha gente, que en España no existen ni el racismo ni la xenofobia, o que es obra de cuatro desesperados, cuando en realidad eso es lo de menos, pues sabemos que todas las sociedades tienen que soportar lamentablemente a individuos que practican diferentes formas de delincuencia. Por desgracia, es algo mucho más cotidiano y extendido entre la población y nuestra clase política, aunque no tenga, salvo excepciones, una expresión agresiva. Expresión, que no es más que la consecuencia del pensamiento racista y xenófobo llevado al extremo, pero que no hay que confundir con las causas. Racismo es que por ser gitano no encuentres una vivienda de alquiler. Que por ser de color no te den trabajo aunque seas un buen profesional. Racismo es que los niños payos marginen en las escuelas a los niños gitanos hasta que se aburren y muchos la abandonan, y que encima los maestros le echen la culpa a la cultura gitana. Racismo es sencillamente, lo que le ocurre a cientos de miles de ciudadanos que en nuestro país por su raza se le marginará cada uno de los 365 días de este Año Europeo de Diálogo Intercultural. Y como dijo el poeta gaditano Sánchez Anes: “Tú que ya estás en los Cielos / dales Paraíso de amor; / y hospedería / a estos pobres emigrantes / de patera y velas blancas, / mirada sombría, / que al amanecer arriban / sin caballos cartujanos, / sin cruces de guía, / a las playas blanquecinas / de los veranos azules / de esta Andalucía”.
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viernes, 8 de febrero de 2008
VENTURA RODRIGUEZ POR FRANCISCO ARIAS SOLIS
VENTURA RODRÍGUEZ
(1717-1785)
“Grande en la invención, por la sublimidad de su genio;
grande en la disposición, por la profundidad de su sabiduría;
grande en el ornato, por la amenidad de su imaginación
y por la exactitud de su gusto.”
Jovellanos. Elogio de don Ventura Rodríguez.
LA VOZ DEL RESTAURADOR DE LA ARQUITECTURA.
Por formación, inclinación personal y encuadre en el gusto hispano de su tiempo fue un arquitecto que se expresó dentro de un barroco clasicista de origen italiano y fue representante de una Academia de Bellas Artes que la reguló a base de educación y normas comunes. Desde este enfoque se entiende que la arquitectura de Rodríguez choque con el barroco castizo español -Churriguera, Tomé, Ribera-.
En Ventura Rodríguez la arquitectura del buen gusto destaca frente a la tradición anterior. De ahí que algunos ilustrados como Jovellanos, valorasen su obra como la del restaurador de la arquitectura, que “la levantó desde la mayor decadencia al más alto grado de esplendor... y fijó en él la época más brillante de la arquitectura española”.
Ventura Rodríguez Tizón nació en Ciempozuelos, Madrid, el 14 de julio de 1717, siendo hijo de un oficial de albañil. Contrajo matrimonio con María Antonia Rojo, fallecida el 10 de agosto de 1750, y en segunda nupcias con María Micaela Cayón, hija del famoso arquitecto gaditano Torcuato Cayón, la cual moriría el 16 de enero de 1776.
A los catorce años entró al servicio de E. Marchand, que dirigía con gusto francés las obras del palacio de Aranjuez. Durante su formación hizo dibujos para el ornato del Real Sitio. A los dieciocho años Rodríguez entró como oficial delineante de Filippo Juvara, el más importante arquitecto de Italia, y posteriormente con Juan B. Sacchetti. En 1737 era el primer dibujante y sucesivamente fue Aparejador segundo de las Obras Reales y del Palacio Real, lugarteniente de Sacchetti y arquitecto delineador mayor. La mayor parte de su trabajo lo desarrolló de modo anónimo, dibujando para las obras reales bajo la mirada atenta de sus maestros, pero asegurándose comisiones particulares, como el túmulo funerario del Cardenal Molina en 1744 y en 1749 la pequeña iglesia de San Marcos de Madrid, que abre su etapa de madurez.
La actividad temprana de Ventura Rodríguez se derivó de su destacado puesto en el Palacio Nuevo y de su vinculación a la Academia de San Fernando desde el inicio de la Junta Preparatoria (1744). La reorganización de cargos de la Academia le llevó a ser director de Arquitectura (1752), junto con José de Hermosilla, cuya vacante fue ocupada por Diego de Villanueva, dando lugar a numerosos lances, a través de los cuales afloraron sus intereses y sus ideas artísticas.
Afianzado con la seguridad de sus títulos y honores, bajo el reinado de Fernando VI, Rodríguez alcanzó su cenit profesional con un estilo maduro de origen barroco romano. Entre las obras de este período destacan la Santa Capilla del Pilar de Zaragoza, Capilla de San Julián de la catedral de Cuenca, iglesia abacial de Silos (1751), la Capilla de San Pedro de Alcántara en Arenas de San Pedro, el Convento de Agustinos Filipinos de Valladolid, el Sagrario de la catedral de Jaén, el Palacio de Boadilla del Monte, el Hospicio de Oviedo. Entre las obras finales de la década de 1760 señalamos el Pórtico de San Sebastián de Azpeitia y la Colegiata de Santa Fe. En la década de 1770 proyectó tres grandes palacios: para el Duque de Alba, el Conde de Altamira y el Duque de Berwick y Liria.
El cardenal D. Francisco Antonio Lorenzana, arzobispo de Toledo, nombró a Rodríguez Maestro Mayor de la catedral (1772) y promovió la reforma de su fachada principal. Las obras más importantes ejecutadas por Rodríguez en Toledo fueron la Capilla del Palacio Arzobispal, la reforma del Alcázar para hospicio y los retablos de la Capilla de Reyes Nuevos y el Patio del Colegio de Doncellas Nobles.
En 1764 Rodríguez fue nombrado arquitecto supervisor del Consejo de Castilla. Fue reelegido director general de la Academia de San Fernando. El 23 de diciembre de 1777, Rodríguez fue comisionado por la Cámara de Castilla para restaurar Nuestra Señora de Covadonga. Una de sus obras más interesantes es la fachada de la Catedral de Pamplona (1783), con un estilo sobrio, pero de ascendencia barroco-clasicista. Ventura Rodríguez falleció en Madrid el 26 de agosto de 1785.
La fachada de la Catedral de Pamplona culmina brillantemente una trayectoria arquitectónica, formada en el espíritu barroco italiano, estilo con el que hasta el final Rodríguez produjo composiciones basadas en la tensión unitaria y en la integración de las partes, en la utilización del lenguaje clásico y de sus dialectos, lo que hace que su obra resulte siempre solemne, en ocasiones ornamentada y en otras austera, como fruto del concepto de decoro y del uso modal de los órdenes arquitectónicos. Sin olvidar estas dos ideas, en otros momentos es simplemente la funcionalidad y la economía de medios lo que reduciendo la arquitectura a simple construcción, sin llegar a ser neoclasicismo, por el intrínseco carácter barroco de plantas, alzado y espacialidad a las que Rodríguez siempre fue fiel.
Francisco Arias Solise-mail: aarias@arrakis.esURL: http://www.arrakis.es/~aarias
Será vano el intento de humanizar las guerras. Lo humano es evitarlas.
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Gracias
(1717-1785)
“Grande en la invención, por la sublimidad de su genio;
grande en la disposición, por la profundidad de su sabiduría;
grande en el ornato, por la amenidad de su imaginación
y por la exactitud de su gusto.”
Jovellanos. Elogio de don Ventura Rodríguez.
LA VOZ DEL RESTAURADOR DE LA ARQUITECTURA.
Por formación, inclinación personal y encuadre en el gusto hispano de su tiempo fue un arquitecto que se expresó dentro de un barroco clasicista de origen italiano y fue representante de una Academia de Bellas Artes que la reguló a base de educación y normas comunes. Desde este enfoque se entiende que la arquitectura de Rodríguez choque con el barroco castizo español -Churriguera, Tomé, Ribera-.
En Ventura Rodríguez la arquitectura del buen gusto destaca frente a la tradición anterior. De ahí que algunos ilustrados como Jovellanos, valorasen su obra como la del restaurador de la arquitectura, que “la levantó desde la mayor decadencia al más alto grado de esplendor... y fijó en él la época más brillante de la arquitectura española”.
Ventura Rodríguez Tizón nació en Ciempozuelos, Madrid, el 14 de julio de 1717, siendo hijo de un oficial de albañil. Contrajo matrimonio con María Antonia Rojo, fallecida el 10 de agosto de 1750, y en segunda nupcias con María Micaela Cayón, hija del famoso arquitecto gaditano Torcuato Cayón, la cual moriría el 16 de enero de 1776.
A los catorce años entró al servicio de E. Marchand, que dirigía con gusto francés las obras del palacio de Aranjuez. Durante su formación hizo dibujos para el ornato del Real Sitio. A los dieciocho años Rodríguez entró como oficial delineante de Filippo Juvara, el más importante arquitecto de Italia, y posteriormente con Juan B. Sacchetti. En 1737 era el primer dibujante y sucesivamente fue Aparejador segundo de las Obras Reales y del Palacio Real, lugarteniente de Sacchetti y arquitecto delineador mayor. La mayor parte de su trabajo lo desarrolló de modo anónimo, dibujando para las obras reales bajo la mirada atenta de sus maestros, pero asegurándose comisiones particulares, como el túmulo funerario del Cardenal Molina en 1744 y en 1749 la pequeña iglesia de San Marcos de Madrid, que abre su etapa de madurez.
La actividad temprana de Ventura Rodríguez se derivó de su destacado puesto en el Palacio Nuevo y de su vinculación a la Academia de San Fernando desde el inicio de la Junta Preparatoria (1744). La reorganización de cargos de la Academia le llevó a ser director de Arquitectura (1752), junto con José de Hermosilla, cuya vacante fue ocupada por Diego de Villanueva, dando lugar a numerosos lances, a través de los cuales afloraron sus intereses y sus ideas artísticas.
Afianzado con la seguridad de sus títulos y honores, bajo el reinado de Fernando VI, Rodríguez alcanzó su cenit profesional con un estilo maduro de origen barroco romano. Entre las obras de este período destacan la Santa Capilla del Pilar de Zaragoza, Capilla de San Julián de la catedral de Cuenca, iglesia abacial de Silos (1751), la Capilla de San Pedro de Alcántara en Arenas de San Pedro, el Convento de Agustinos Filipinos de Valladolid, el Sagrario de la catedral de Jaén, el Palacio de Boadilla del Monte, el Hospicio de Oviedo. Entre las obras finales de la década de 1760 señalamos el Pórtico de San Sebastián de Azpeitia y la Colegiata de Santa Fe. En la década de 1770 proyectó tres grandes palacios: para el Duque de Alba, el Conde de Altamira y el Duque de Berwick y Liria.
El cardenal D. Francisco Antonio Lorenzana, arzobispo de Toledo, nombró a Rodríguez Maestro Mayor de la catedral (1772) y promovió la reforma de su fachada principal. Las obras más importantes ejecutadas por Rodríguez en Toledo fueron la Capilla del Palacio Arzobispal, la reforma del Alcázar para hospicio y los retablos de la Capilla de Reyes Nuevos y el Patio del Colegio de Doncellas Nobles.
En 1764 Rodríguez fue nombrado arquitecto supervisor del Consejo de Castilla. Fue reelegido director general de la Academia de San Fernando. El 23 de diciembre de 1777, Rodríguez fue comisionado por la Cámara de Castilla para restaurar Nuestra Señora de Covadonga. Una de sus obras más interesantes es la fachada de la Catedral de Pamplona (1783), con un estilo sobrio, pero de ascendencia barroco-clasicista. Ventura Rodríguez falleció en Madrid el 26 de agosto de 1785.
La fachada de la Catedral de Pamplona culmina brillantemente una trayectoria arquitectónica, formada en el espíritu barroco italiano, estilo con el que hasta el final Rodríguez produjo composiciones basadas en la tensión unitaria y en la integración de las partes, en la utilización del lenguaje clásico y de sus dialectos, lo que hace que su obra resulte siempre solemne, en ocasiones ornamentada y en otras austera, como fruto del concepto de decoro y del uso modal de los órdenes arquitectónicos. Sin olvidar estas dos ideas, en otros momentos es simplemente la funcionalidad y la economía de medios lo que reduciendo la arquitectura a simple construcción, sin llegar a ser neoclasicismo, por el intrínseco carácter barroco de plantas, alzado y espacialidad a las que Rodríguez siempre fue fiel.
Francisco Arias Solise-mail: aarias@arrakis.esURL: http://www.arrakis.es/~aarias
Será vano el intento de humanizar las guerras. Lo humano es evitarlas.
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jueves, 7 de febrero de 2008
FORO LIBRE: HOMENAJE A MANUEL CURROS ENRIQUEZ
FORO LIBREASOCIACION CULTURAL, ARTISTICA Y LITERARIA
Francisco Arias Solís - Presidente ~ Plaza San Severiano, 2 ~ 11007 - CADIZ
e-mail: pazylibertad@arrakis.es
URL: http://www.arrakis.es/~aarias
“Del mar por la orilla,
la miré pasar,
en la frente una estrella,
en la boca un cantar.”
Manuel Curros Enriquez.
HOMENAJE DE FORO LIBRE A MANUEL CURROS ENRIQUEZ
El próximo lunes, día 11, a las 20.00 horas, en la cafetería-restaurante El Cantábrico (Avda. Cayetano del Toro, 21 - Cádiz), la Asociación Cultural, Artística y Literaria FORO LIBRE celebrará un encuentro literario sobre la vida y la obra del poeta gallego Manuel Curros Enriquez (1851-1908), con motivo del centenario de su muerte.
Curro es el príncipe de los poetas gallegos. La popularidad de Curros no cede a la de Rosalía de Castro, dentro y fuera de Galicia. Fue coronado dos veces en vida. En Galicia, en Madrid y en La Habana le rindieron multitudinarios homenajes. Ni Pondal, ni, menos Rosalía disfrutaron de semejante culto. Curros se consagró como poeta gallego con la publicación de Aires da miña terra. El número de sus ediciones coloca a este libro a la cabeza de todos los gallegos en cuanto a popularidad. Además de los Aires, Curros no publicó más libros gallegos que O aivino sainete.
En 1871 se casa con Modesta Luisa Polonia Vázquez Rodríguez, hija de un andaluz que era magistrado de la Audiencia de Madrid. En 1872 apareció en La Ilustración Republicana Federal su poesía titulada “Tributo de la sangre”. Un año más tarde ingresa como redactor en la Gaceta de Madrid. En 1880 publica su famoso Aires da miña terra. El obispo de Orense firmó un edicto condenando el libro de Curros por contener “proposiciones heréticas, blasfemas, escandalosas, y algunas que merecen otra censura”. Los ejemplares en poder del editor fueron secuestrados y los moldes deshechos. Curros fue procesado.
El 27 de marzo de 1893 llega para Curros la apoteosis de la coronación que tuvo lugar en el teatro de la Comedia de Madrid. Al año siguiente embarca con destino a La Habana. Allí dirige el periódico La Terra Gallega. Curros ingresa en la redacción de El Diario de la Marina. En 1904 Curros llega a La Coruña, en cuyo teatro Principal, se celebró el solemne acto de la segunda coronación del poeta. Curros regresa a La Habana, donde muere el 7 de febrero de 1908.
No hagamos las paces con la guerra, ni tampoco levantemos guerras con la paz.
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Gracias
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“Del mar por la orilla,
la miré pasar,
en la frente una estrella,
en la boca un cantar.”
Manuel Curros Enriquez.
HOMENAJE DE FORO LIBRE A MANUEL CURROS ENRIQUEZ
El próximo lunes, día 11, a las 20.00 horas, en la cafetería-restaurante El Cantábrico (Avda. Cayetano del Toro, 21 - Cádiz), la Asociación Cultural, Artística y Literaria FORO LIBRE celebrará un encuentro literario sobre la vida y la obra del poeta gallego Manuel Curros Enriquez (1851-1908), con motivo del centenario de su muerte.
Curro es el príncipe de los poetas gallegos. La popularidad de Curros no cede a la de Rosalía de Castro, dentro y fuera de Galicia. Fue coronado dos veces en vida. En Galicia, en Madrid y en La Habana le rindieron multitudinarios homenajes. Ni Pondal, ni, menos Rosalía disfrutaron de semejante culto. Curros se consagró como poeta gallego con la publicación de Aires da miña terra. El número de sus ediciones coloca a este libro a la cabeza de todos los gallegos en cuanto a popularidad. Además de los Aires, Curros no publicó más libros gallegos que O aivino sainete.
En 1871 se casa con Modesta Luisa Polonia Vázquez Rodríguez, hija de un andaluz que era magistrado de la Audiencia de Madrid. En 1872 apareció en La Ilustración Republicana Federal su poesía titulada “Tributo de la sangre”. Un año más tarde ingresa como redactor en la Gaceta de Madrid. En 1880 publica su famoso Aires da miña terra. El obispo de Orense firmó un edicto condenando el libro de Curros por contener “proposiciones heréticas, blasfemas, escandalosas, y algunas que merecen otra censura”. Los ejemplares en poder del editor fueron secuestrados y los moldes deshechos. Curros fue procesado.
El 27 de marzo de 1893 llega para Curros la apoteosis de la coronación que tuvo lugar en el teatro de la Comedia de Madrid. Al año siguiente embarca con destino a La Habana. Allí dirige el periódico La Terra Gallega. Curros ingresa en la redacción de El Diario de la Marina. En 1904 Curros llega a La Coruña, en cuyo teatro Principal, se celebró el solemne acto de la segunda coronación del poeta. Curros regresa a La Habana, donde muere el 7 de febrero de 1908.
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martes, 5 de febrero de 2008
ARTURO SERRANO PLAJA POR FRANCISCO ARIAS SOLIS
ARTURO SERRANO PLAJA
(San Lorenzo del Escorial, 1909 – Santa Bárbara, 1979)
“Sólo quiero quererte porque quiero
llevarte, desvalido de la mano
hacia el oscuro llanto que mereces.”
Arturo Serrano-Plaja.
LA VOZ DE LA SECRETA TERNURA
Arturo Serrano Plaja fue un destacado componente de la “generación de 1936”. En España primero con su poesía lírica, amorosa, pero también social –de la cual fue él uno de los principales iniciadores- y de la guerra; y luego en Francia y en América durante cuarenta largos años de exilio, con su poesía de soledad, derrota y nostalgia, y más tarde religiosa; con sus varios ensayos y novelas, Serrano Plaja es sin duda un muy representativo miembro de esa generación escindida, dispersa, truncada, en gran parte malograda, que fue la generación literaria de la guerra civil española.
Tal vez, Arturo Serrano Plaja, ha sido el poeta de su generación que menos audiencia ha merecido en nuestro país, y sin embargo, quizá no haya ningún otro con su capacidad de conmoción en los temas del sufrimiento colectivo, o que se le parezca en lo singular de su queja religiosa, rebelde, sangrante, con su ternura secreta y su desamparo.
Arturo Serrano Plaja nace en San Lorenzo del Escorial en 1909. Estudia el bachillerato en el colegio de los Agustinos de El Escorial. Conoce en Madrid a César Vallejo, de quien recibe enseñanzas filosóficas-políticas. Realiza estudios en la Escuela Industrial de Madrid. Es mención obligada citar sus primerizas colaboraciones en el periódico El Sol, que inició en el año 1932. Por entonces había fundado una revista juvenil que se llamó Revista Nueva, con Juan Antonio Maravall, Leopoldo Panero, Dionisio Ridruejo y Javier Echarri. En 1933 fundó otra revista Hoja Literaria, con Enrique Azcoaga y Antonio Sánchez Barbudo. Por esas fechas colaboró en Octubre, Frente Literario y Caballo Verde para la Poesía. Con César M. Arconada y Emilio Delgado fundó, en 1935, la revista El Tiempo Presente, que fue una continuación de Octubre. Tiene especial interés el debate que, en 1935, mantuvo con José Bergamín en Cruz y Raya y en Leviatán sobre el sentido del discurso de André Gide, Defensa de la cultura. Empieza a componer el 1º de Mayo de 1935 los primeros poemas de El hombre y el trabajo, un canto al trabajo en libertad, lleno de fe y esperanza, que es probablemente el mejor libro de poesía escrito en el trienio de la contienda provocada por la rebelión militar de 1936. Participa en la defensa de Madrid y se alista en el Quinto Regimiento. Fue uno de los redactores de Hora de España. Esta revista fue fundada en Valencia a fines de 1936, por un grupo de jóvenes escritores y artistas que desde un principio hicieron de redactores: Juan Gil-Albert, Rafael Dieste, Antonio Sánchez Barbudo y Ramón Gaya. A mediados de 1937, se unieron a ellos en la redacción María Zambrano y Arturo Serrano Plaja, quienes estuvieron igualmente un papel de importancia en la marcha de la revista y el no haber formado parte en su fundación fue debido a estar ausentes de Valencia por aquellas fechas en que fue creada. Serrano Plaja siguió en el frente de Madrid, hasta el verano del 37. “Es Arturo Serrano Plaja, dilecto amigo nuestro –decía Antonio Machado-, un poeta-soldado o soldado-poeta, hombre tan a la altura de las circunstancias...” Y Alberti nos dijo: “Me sobra con conocer a este joven Arturo de El Escorial.... Le tengo fe. Le veo trabajar con furia, con desesperación y constancia. Como verdadero escritor pretende obras grandes... “
Serrano Plaja colaboró, de 1936 a 1939, también en revistas como El Mono Azul y Nueva Cultura. Fue nombrado secretario del II Congreso Internacional de Escritores Antifascistas y fue lector de la famosa “Ponencia Colectiva”, que firmó junto a Emilio Prados, Miguel Hernández, Ramón Gaya, Juan Gil-Albert, Antonio Sánchez Barbudo, Angel Gaos, Antonio Aparicio, Lorenzo Varela, Herrera Petere...
Se exilia en 1939. Después de haber permanecido algún tiempo en un campo de concentración en Francia, vivió allí mismo y luego se trasladó a América: Chile y Argentina. Cuando Serrano Plaja y Salas Viu llegan a Chile. Pablo Neruda escribe: “Vosotros sois los únicos amigos de mi vida literaria en España que habéis llegado a mi patria. Hubiera querido traerlos a todos y no he desistido de ello. Trataré de traerlos, de México, de Buenos Aires, de Santo Domingo, de España”.
En 1942, exiliado en Argentina, fundó con Lorenzo Varela, la revista De Mar a Mar. En los años cincuenta se trasladó a París. Allí en la revista Cuadernos fue donde publicó, en 1960, el ensayo El arte comprometido y el compromiso del arte, que supuso su ruptura con el comunismo. Serrano Plaja reconvertido al catolicismo y a la vez desengañado con la política se alejó de sus compañeros.
En 1961 fue invitado por su amigo Antonio Sánchez Barbudo a ocupar un puesto de profesor visitante en la Universidad de Wisconsin, en Estados Unidos. De ahí pasó, primero a la Universidad de Minneapolis, en Minnesota, y, después, a la Universidad de Santa Bárbara, en California. Desarrollando en esta última Universidad hasta su muerte, en 1979, la labor de catedrático de Literatura.
La originalidad de la expresión poética de Serrano Plaja se vislumbra ya en sus primeros libros; Sombra indecisa (1932), Destierro infinito (1936) y El hombre y el trabajo (1938). Pero donde estalla es en Galope de la suerte (1958). Otras obras poéticas son: Versos de guerra y paz (1945) y La mano de Dios pasa por este perro (1965). Su novela Del cielo y del escombro (1943) fue calificada como la obra más importante, más ambiciosa de las publicadas hasta entonces por el grupo de jóvenes escritores de la generación del 36. Publicó una Antología de los místicos españoles (1946) y el ensayo Realismo “mágico” en Cervantes (1966). Finalmente en 1970, publicó Los álamos oscuros.
Desde los años de preguerra, aparece Serrano Plaja como poeta riguroso, exigente. No iba su poesía social a ceder el paso al exabrupto o a irse por el fácil camino de la consigna. Precisamente por sincera, un sentimiento auténtico sostiene su palabra. Escribir poesía social no es una degradación de la lírica, sino algo tan legítimo como escribir poesía movida por cualquier otro sentimiento. Asombra y emociona ver cómo Arturo Serrano Plaja supo percibir, en la soledad del cuarto donde, en intimo desahogo, el hombre puede llorar a solas, el esfuerzo común de todos los hombres trabajando unidos.
Una gran preocupación por el destino del hombre –de sí mismo, y de los otros- es típica en toda la poesía de Serrano Plaja. Ahora bien, a este poeta le interesa destacar no el destino último del ser humano, que vive y muere absurdamente, sino contemplar al hombre, productor de fuerza de trabajo; y cantar –o mejor, narrar en forma coloquial-al trabajo “libre”. En su “Canto a la libertad”, el poeta escurialense nos dice que la libertad es el bien más alto que posee el hombre. Por eso no la alcanza la torpe mano de la soberbia ciega que atenta contra ella. Para Serrano Plaja, la libertad era “el pabellón del tiempo colocado en lo más admirable del esfuerzo del hombre, / en la parte más alta que al hombre pertenece”.
Francisco Arias Solise-mail: aarias@arrakis.esURL: http://www.arrakis.es/~aarias
WIKIPEDIA: http://es.wikipedia.org/wiki/Francisco_Arias_Sol%C3%ADs
Por la convivencia frente a la crispación.
Aviso: Se ruega a los internautas que pongan en sus páginas el logotipo o banner de Internautas por la Paz y la Libertad que figura en la URL:http://www.arrakis.es/~aarias/internau.htm
Gracias.
(San Lorenzo del Escorial, 1909 – Santa Bárbara, 1979)
“Sólo quiero quererte porque quiero
llevarte, desvalido de la mano
hacia el oscuro llanto que mereces.”
Arturo Serrano-Plaja.
LA VOZ DE LA SECRETA TERNURA
Arturo Serrano Plaja fue un destacado componente de la “generación de 1936”. En España primero con su poesía lírica, amorosa, pero también social –de la cual fue él uno de los principales iniciadores- y de la guerra; y luego en Francia y en América durante cuarenta largos años de exilio, con su poesía de soledad, derrota y nostalgia, y más tarde religiosa; con sus varios ensayos y novelas, Serrano Plaja es sin duda un muy representativo miembro de esa generación escindida, dispersa, truncada, en gran parte malograda, que fue la generación literaria de la guerra civil española.
Tal vez, Arturo Serrano Plaja, ha sido el poeta de su generación que menos audiencia ha merecido en nuestro país, y sin embargo, quizá no haya ningún otro con su capacidad de conmoción en los temas del sufrimiento colectivo, o que se le parezca en lo singular de su queja religiosa, rebelde, sangrante, con su ternura secreta y su desamparo.
Arturo Serrano Plaja nace en San Lorenzo del Escorial en 1909. Estudia el bachillerato en el colegio de los Agustinos de El Escorial. Conoce en Madrid a César Vallejo, de quien recibe enseñanzas filosóficas-políticas. Realiza estudios en la Escuela Industrial de Madrid. Es mención obligada citar sus primerizas colaboraciones en el periódico El Sol, que inició en el año 1932. Por entonces había fundado una revista juvenil que se llamó Revista Nueva, con Juan Antonio Maravall, Leopoldo Panero, Dionisio Ridruejo y Javier Echarri. En 1933 fundó otra revista Hoja Literaria, con Enrique Azcoaga y Antonio Sánchez Barbudo. Por esas fechas colaboró en Octubre, Frente Literario y Caballo Verde para la Poesía. Con César M. Arconada y Emilio Delgado fundó, en 1935, la revista El Tiempo Presente, que fue una continuación de Octubre. Tiene especial interés el debate que, en 1935, mantuvo con José Bergamín en Cruz y Raya y en Leviatán sobre el sentido del discurso de André Gide, Defensa de la cultura. Empieza a componer el 1º de Mayo de 1935 los primeros poemas de El hombre y el trabajo, un canto al trabajo en libertad, lleno de fe y esperanza, que es probablemente el mejor libro de poesía escrito en el trienio de la contienda provocada por la rebelión militar de 1936. Participa en la defensa de Madrid y se alista en el Quinto Regimiento. Fue uno de los redactores de Hora de España. Esta revista fue fundada en Valencia a fines de 1936, por un grupo de jóvenes escritores y artistas que desde un principio hicieron de redactores: Juan Gil-Albert, Rafael Dieste, Antonio Sánchez Barbudo y Ramón Gaya. A mediados de 1937, se unieron a ellos en la redacción María Zambrano y Arturo Serrano Plaja, quienes estuvieron igualmente un papel de importancia en la marcha de la revista y el no haber formado parte en su fundación fue debido a estar ausentes de Valencia por aquellas fechas en que fue creada. Serrano Plaja siguió en el frente de Madrid, hasta el verano del 37. “Es Arturo Serrano Plaja, dilecto amigo nuestro –decía Antonio Machado-, un poeta-soldado o soldado-poeta, hombre tan a la altura de las circunstancias...” Y Alberti nos dijo: “Me sobra con conocer a este joven Arturo de El Escorial.... Le tengo fe. Le veo trabajar con furia, con desesperación y constancia. Como verdadero escritor pretende obras grandes... “
Serrano Plaja colaboró, de 1936 a 1939, también en revistas como El Mono Azul y Nueva Cultura. Fue nombrado secretario del II Congreso Internacional de Escritores Antifascistas y fue lector de la famosa “Ponencia Colectiva”, que firmó junto a Emilio Prados, Miguel Hernández, Ramón Gaya, Juan Gil-Albert, Antonio Sánchez Barbudo, Angel Gaos, Antonio Aparicio, Lorenzo Varela, Herrera Petere...
Se exilia en 1939. Después de haber permanecido algún tiempo en un campo de concentración en Francia, vivió allí mismo y luego se trasladó a América: Chile y Argentina. Cuando Serrano Plaja y Salas Viu llegan a Chile. Pablo Neruda escribe: “Vosotros sois los únicos amigos de mi vida literaria en España que habéis llegado a mi patria. Hubiera querido traerlos a todos y no he desistido de ello. Trataré de traerlos, de México, de Buenos Aires, de Santo Domingo, de España”.
En 1942, exiliado en Argentina, fundó con Lorenzo Varela, la revista De Mar a Mar. En los años cincuenta se trasladó a París. Allí en la revista Cuadernos fue donde publicó, en 1960, el ensayo El arte comprometido y el compromiso del arte, que supuso su ruptura con el comunismo. Serrano Plaja reconvertido al catolicismo y a la vez desengañado con la política se alejó de sus compañeros.
En 1961 fue invitado por su amigo Antonio Sánchez Barbudo a ocupar un puesto de profesor visitante en la Universidad de Wisconsin, en Estados Unidos. De ahí pasó, primero a la Universidad de Minneapolis, en Minnesota, y, después, a la Universidad de Santa Bárbara, en California. Desarrollando en esta última Universidad hasta su muerte, en 1979, la labor de catedrático de Literatura.
La originalidad de la expresión poética de Serrano Plaja se vislumbra ya en sus primeros libros; Sombra indecisa (1932), Destierro infinito (1936) y El hombre y el trabajo (1938). Pero donde estalla es en Galope de la suerte (1958). Otras obras poéticas son: Versos de guerra y paz (1945) y La mano de Dios pasa por este perro (1965). Su novela Del cielo y del escombro (1943) fue calificada como la obra más importante, más ambiciosa de las publicadas hasta entonces por el grupo de jóvenes escritores de la generación del 36. Publicó una Antología de los místicos españoles (1946) y el ensayo Realismo “mágico” en Cervantes (1966). Finalmente en 1970, publicó Los álamos oscuros.
Desde los años de preguerra, aparece Serrano Plaja como poeta riguroso, exigente. No iba su poesía social a ceder el paso al exabrupto o a irse por el fácil camino de la consigna. Precisamente por sincera, un sentimiento auténtico sostiene su palabra. Escribir poesía social no es una degradación de la lírica, sino algo tan legítimo como escribir poesía movida por cualquier otro sentimiento. Asombra y emociona ver cómo Arturo Serrano Plaja supo percibir, en la soledad del cuarto donde, en intimo desahogo, el hombre puede llorar a solas, el esfuerzo común de todos los hombres trabajando unidos.
Una gran preocupación por el destino del hombre –de sí mismo, y de los otros- es típica en toda la poesía de Serrano Plaja. Ahora bien, a este poeta le interesa destacar no el destino último del ser humano, que vive y muere absurdamente, sino contemplar al hombre, productor de fuerza de trabajo; y cantar –o mejor, narrar en forma coloquial-al trabajo “libre”. En su “Canto a la libertad”, el poeta escurialense nos dice que la libertad es el bien más alto que posee el hombre. Por eso no la alcanza la torpe mano de la soberbia ciega que atenta contra ella. Para Serrano Plaja, la libertad era “el pabellón del tiempo colocado en lo más admirable del esfuerzo del hombre, / en la parte más alta que al hombre pertenece”.
Francisco Arias Solise-mail: aarias@arrakis.esURL: http://www.arrakis.es/~aarias
WIKIPEDIA: http://es.wikipedia.org/wiki/Francisco_Arias_Sol%C3%ADs
Por la convivencia frente a la crispación.
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Gracias.
lunes, 4 de febrero de 2008
ELIMINAR TODAS LAS BARRERAS POR FRANCISCO ARIAS SOLIS
ELIMINAR TODAS LAS BARRERAS
“Golpeé con mi voz, con mi palabra
-no sé dónde, ni lo sabré jamás-:
nadie me abrió.”
Emilio Prados.
SE HACE MENESTER UNA MAYOR SENSIBILIDAD
La Unión Europea estima en un siete por ciento de su población, el colectivo de personas que padecen algún tipo de déficit funcional, si a dicho colectivo se le añaden todas aquellas personas que padecen discapacidades transitorias ( personas accidentadas en recuperación...) y todas aquellas otras que presentan una movilidad reducida (ancianos) entonces la proporción se eleva al quince por ciento. En España la cifra se eleva a seis millones de personas.
Algo tan sencillo para una gran mayoría de la población como es dar un paseo o sacar dinero de un cajero automático, puede convertirse en una auténtica proeza para las personas discapacitadas. Son muchas las actividades que están vedadas para estas personas por culpa de las barreras arquitectónicas. Un bordillo de acera, unos hermosos escalones que impiden el acceso en la mayoría de los edificios públicos y privados, puertas de entrada tan estrechas que hay que pasar de canto. Todos estos obstáculos hacen casi imposible que el colectivo de personas que sufren discapacidades pueda moverse por su cuenta por nuestras ciudades sin la ayuda de alguien, lo que condiciona de manera significativa su integración en la sociedad.
La multitud de barreras arquitectónicas y sociales con las que viene enfrentándose desde hace tiempo este colectivo ha contribuido a que en un alto porcentaje no haya podido acceder a la educación y se haya visto abocado al analfabetismo. En algunas comunidades autónomas, las tasas de analfabetismo y de paro de la población que sufre problemas de discapacidad son patéticas.
Muchos parlamentos de comunidades autónomas han aprobado normas que contemplan la integridad de las materias que afectan a los minusválidos. Sin embargo, la aplicación de dichas normas no eliminarán todas las barreras. Aún persistirá una, tal vez la más insalvable, que hace extremadamente difícil la plena integración de este colectivo: la barrera de los prejuicios sociales, de la incomprensión y de la intolerancia.
De nada sirven los vados en las aceras para facilitar la circulación de las personas que se desplazan en silla de ruedas, si la falta de sensibilidad hace que numerosos conductores estacionen sus vehículos frente a ellos. De nada vale colocar rampas de acceso, si las puertas que disponen de ellas son las que permanecen siempre cerradas. De nada servirá poner plataformas elevadoras en los transportes públicos si luego no estuviéramos dispuestos a respetar ese espacio para los que sólo pueden disponer de él. No tendrá ningún sentido adaptar los edificios de viviendas o las instalaciones de los clubes deportivos o recreativos, para hacerlos accesibles a las personas con discapacidad si luego no estuviéramos dispuestos a compartir con ellas esos espacios.
Se abre ante nosotros una nueva etapa, que permite imaginar nuevas ciudades más accesibles y próximas, a las diferentes necesidades de los distintos ciudadanos, más ricas en cuanto a la diversidad de las personas que las habitan, más respetuosas para con el individuo y su peculiar “normalidad”. Pero para ello, necesitamos de un gran esfuerzo colectivo, de una mayor dosis de sensibilidad y respeto hacia los demás y, sobre todo, de las voluntad de solidarizarnos con su problema. El gran reto para estos primeros años del siglo XXI es eliminar todas las barreras. Y como exclamó el poeta: “Señor, Señor de todos, ¿se hará el milagro ahora?”
Francisco Arias Solise-mail: aarias@arrakis.esURL: http://www.arrakis.es/~aarias
WIKIPEDIA: http://es.wikipedia.org/wiki/Francisco_Arias_Sol%C3%ADs
Ningún hombre considera que su situación es libre si no es al mismo tiempo justa, ni justa si no es libre.
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“Golpeé con mi voz, con mi palabra
-no sé dónde, ni lo sabré jamás-:
nadie me abrió.”
Emilio Prados.
SE HACE MENESTER UNA MAYOR SENSIBILIDAD
La Unión Europea estima en un siete por ciento de su población, el colectivo de personas que padecen algún tipo de déficit funcional, si a dicho colectivo se le añaden todas aquellas personas que padecen discapacidades transitorias ( personas accidentadas en recuperación...) y todas aquellas otras que presentan una movilidad reducida (ancianos) entonces la proporción se eleva al quince por ciento. En España la cifra se eleva a seis millones de personas.
Algo tan sencillo para una gran mayoría de la población como es dar un paseo o sacar dinero de un cajero automático, puede convertirse en una auténtica proeza para las personas discapacitadas. Son muchas las actividades que están vedadas para estas personas por culpa de las barreras arquitectónicas. Un bordillo de acera, unos hermosos escalones que impiden el acceso en la mayoría de los edificios públicos y privados, puertas de entrada tan estrechas que hay que pasar de canto. Todos estos obstáculos hacen casi imposible que el colectivo de personas que sufren discapacidades pueda moverse por su cuenta por nuestras ciudades sin la ayuda de alguien, lo que condiciona de manera significativa su integración en la sociedad.
La multitud de barreras arquitectónicas y sociales con las que viene enfrentándose desde hace tiempo este colectivo ha contribuido a que en un alto porcentaje no haya podido acceder a la educación y se haya visto abocado al analfabetismo. En algunas comunidades autónomas, las tasas de analfabetismo y de paro de la población que sufre problemas de discapacidad son patéticas.
Muchos parlamentos de comunidades autónomas han aprobado normas que contemplan la integridad de las materias que afectan a los minusválidos. Sin embargo, la aplicación de dichas normas no eliminarán todas las barreras. Aún persistirá una, tal vez la más insalvable, que hace extremadamente difícil la plena integración de este colectivo: la barrera de los prejuicios sociales, de la incomprensión y de la intolerancia.
De nada sirven los vados en las aceras para facilitar la circulación de las personas que se desplazan en silla de ruedas, si la falta de sensibilidad hace que numerosos conductores estacionen sus vehículos frente a ellos. De nada vale colocar rampas de acceso, si las puertas que disponen de ellas son las que permanecen siempre cerradas. De nada servirá poner plataformas elevadoras en los transportes públicos si luego no estuviéramos dispuestos a respetar ese espacio para los que sólo pueden disponer de él. No tendrá ningún sentido adaptar los edificios de viviendas o las instalaciones de los clubes deportivos o recreativos, para hacerlos accesibles a las personas con discapacidad si luego no estuviéramos dispuestos a compartir con ellas esos espacios.
Se abre ante nosotros una nueva etapa, que permite imaginar nuevas ciudades más accesibles y próximas, a las diferentes necesidades de los distintos ciudadanos, más ricas en cuanto a la diversidad de las personas que las habitan, más respetuosas para con el individuo y su peculiar “normalidad”. Pero para ello, necesitamos de un gran esfuerzo colectivo, de una mayor dosis de sensibilidad y respeto hacia los demás y, sobre todo, de las voluntad de solidarizarnos con su problema. El gran reto para estos primeros años del siglo XXI es eliminar todas las barreras. Y como exclamó el poeta: “Señor, Señor de todos, ¿se hará el milagro ahora?”
Francisco Arias Solise-mail: aarias@arrakis.esURL: http://www.arrakis.es/~aarias
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Ningún hombre considera que su situación es libre si no es al mismo tiempo justa, ni justa si no es libre.
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Gracias.
domingo, 3 de febrero de 2008
SEGISMUNDO MORET POR FRANCISCO ARIAS SOLIS
SEGISMUNDO MORET Y PRENDERGAST
(1838-1913):
“Que todos debemos procurar extinguir la hoguera,
pues apagado el fuego, desaparece la columna de humo
que hasta larga distancia denuncia la existencia del peligro.”
Segismundo Moret.
LA VOZ DE UN HIJO PREDILECTO DE CADIZ
Si los gobernantes de España hubieran sido verdaderos hombres de Estado, no se hubiesen escritos hace poco más de un siglo las páginas que más tarde acotarían las historias literarias bajo el rótulo de literatura del Desastre, y hubieran ido sembrando paulatinamente la idea de que era preciso llegar a la emancipación voluntaria de la isla de Cuba. Sin embargo, el gobierno de Sagasta, y singularmente Moret, eran partidarios de la paz. Ni el presidente ni el ministro querían la guerra, por evidencia de la catástrofe. Hicieron cuanto estuvo en sus manos para evitarla, hasta el momento que la presión de carlistas y militares les intimidó vergonzosamente. Faltó valor cívico, faltó entereza, faltó conciencia clara del deber.
Segismundo Moret y Prendergast nace en Cádiz, el 2 de junio de 1838. De familia de desahogada posición, a los pocos años de su nacimiento se traslada a Madrid cursando en la Corte los estudios de Bachillerato y, posteriormente, los de Derecho. Al poco de terminar sus estudios se encargó de la cátedra de Economía Política y después de la de Hacienda Pública de la Facultad de Derecho de Madrid, ambas con carácter de interinidad, hasta que en 1863 ganó por oposición esta última cátedra. Estuvo muchos años de pasante en el bufete de un abogado madrileño. Seguidamente comenzó a pronunciar discursos y a publicar artículos sobre temas económicos y rentísticos y todas las Academias, Ateneos y Círculos científicos de España le abrieron sus puertas en virtud de su especial elocuencia. Fue uno de los fundadores de la Sociedad para Reforma de los Aranceles y en su sesión inaugural se destacó notablemente. También al doctorarse en Derecho Administrativo, pronunció un notable discurso sobre “el capital y el trabajo”. Sus parientes y amigos lo presentaron para diputado y fue elegido por Almadén, provincia de Ciudad Real, en cuya legislatura figuró como independiente. Cuando se discutió el Mensaje de la Corona, Moret, que tenía veinticinco años, pronunció su primer discurso en el Congreso, bellísimo de forma, pero en el que amenazaba con la revolución. Fue muy comentado este discurso, pero seguidamente renunció a su escaño. “El más suave y armonioso de nuestros oradores”, según nos dijo Armando Palacio Valdés, quien también afirmaba de Moret que “la libertad es la musa que inspira todas sus oraciones”.
Triunfante la Revolución de 1868, salió diputado por Ciudad Real pronunciando famosos discursos en las Cortes Constituyentes, y el Ministro Rivero le llevó a la Subsecretaría de Gobernación. En 1870 obtuvo la cartera de Ultramar, y en ella formó las leyes de la Constitución para Puerto Rico, abolición de la esclavitud, comercio de cabotaje y otras. De dicho ministerio pasó al de Hacienda, en el que tramitó el famoso expediente de tabacos, que declararon ilegal los principales personajes políticos obligándole a salir del ministerio.
Nombrado embajador de Inglaterra, renunció a la caída del Gobierno, y entonces estuvo más de un año de director de una importante Casa de Banca de Londres. En las Cortes de 1872 y 1873 figuró como diputado dando su voto para el advenimiento de la República. En 1875 fundó el partido izquierdista, siendo en 1881 ministro de Gobernación en el Gabinete que presidió Posada Herrera, ingresando después en el partido fusionista, liderado por Sagasta.
A la muerte del rey Alfonso XII se encargó del ministerio de Estado y en 1890 volvió a ocupar el de Gobernación. Como ministro de Estado negoció un modus vivendi con Inglaterra y Alemania, y llevó las negociaciones con Marruecos en la primera Guerra de Melilla.
En 1895 pronunció elocuentísimos discursos en Madrid, Zaragoza (representada en Cortes por Moret) y otras provincias, trazando la historia comercial de los Estados Unidos en los últimos cinco años, y política arancelaria, siendo elegido presidente del Ateneo de Madrid (1895-1898) exponiendo en este centro el problema de Cuba; y en Zaragoza defendió la concesión de la autonomía para Cuba y Puerto Rico buscando una paz duradera. Nombrado otra vez ministro de Ultramar, concedió por decreto dicha autonomía, nombrándose un Gobierno autónomo en las Antillas Españolas. Como pensaba Castelar, no es lo mismo la autonomía para la extrema izquierda de Moret que para la extrema derecha de Germán Gamazo. Y aclara: “El señor Moret quería, dirigiéndose a Cuba, decirle, toma las autonomías y daca la paz”, y a esto replicaron Gamazo y Abarzuza, “cambiando la oferta en esta otra, daca la paz y toma las autonomías”.
Moret no fue partidario de la guerra con los Estados Unidos, continuando en el ministerio cuando se inició la guerra con dicha nación (1898) hasta que surgió la crisis política después del desastre del Cavite. En 1901 accedió a la presidencia del Senado; un año después regresó de nuevo a Gobernación. Colaboró en la creación del Instituto de Reformas Sociales, embrión del futuro Ministerio de Trabajo. Se le confió en tres ocasiones, 1905, 1906 y 1909, la formación de gobierno, pero se vio obligado a dimitir. Finalmente fue elegido presidente del Congreso en 1912, durante el Gobierno de Romanones. Segismundo Moret y Prendergast falleció en Madrid el 28 de enero de 1913.
Moret, destacado masón, poseía la Gran Cruz de Carlos III desde 1872; y perteneció a la Comisión Revisora del Código de Comercio; Vicepresidente de la Junta Consultiva de la Moneda; Vocal del Consejo Superior de Agricultura, Industria y Comercio; Presidente honorario de la Cámara de Comercio de Madrid, y Académico de número de la de Lengua y de la de Ciencias Morales y Políticas.
Visitó a Cádiz con frecuencia, haciendo el panegírico de Castelar en una Velada en el Gran Teatro con motivo de la inauguración de la estatua del gran orador gaditano y también pronunció elocuentes discursos con ocasión del Centenario de las Cortes de Cádiz y en la apertura del Primer Congreso Periodístico Español. El 16 de enero de 1907 fue nombrado por el Ayuntamiento gaditano, Hijo Predilecto. En la sala de sesiones de la Casa Consistorial existe una lápida de mármol, en que con letras de oro, dice: Segismundo Moret-Gaditano.
Francisco Arias Solise-mail: aarias@arrakis.esURL: http://www.arrakis.es/~aarias
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La paz no se reduce a la ausencia de guerrasAviso: Se ruega a los internautas que pongan en sus páginas el logotipo o banner de Internautas por la Paz y la Libertad que figura en la URL:http://www.arrakis.es/~aarias/internau.htm
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(1838-1913):
“Que todos debemos procurar extinguir la hoguera,
pues apagado el fuego, desaparece la columna de humo
que hasta larga distancia denuncia la existencia del peligro.”
Segismundo Moret.
LA VOZ DE UN HIJO PREDILECTO DE CADIZ
Si los gobernantes de España hubieran sido verdaderos hombres de Estado, no se hubiesen escritos hace poco más de un siglo las páginas que más tarde acotarían las historias literarias bajo el rótulo de literatura del Desastre, y hubieran ido sembrando paulatinamente la idea de que era preciso llegar a la emancipación voluntaria de la isla de Cuba. Sin embargo, el gobierno de Sagasta, y singularmente Moret, eran partidarios de la paz. Ni el presidente ni el ministro querían la guerra, por evidencia de la catástrofe. Hicieron cuanto estuvo en sus manos para evitarla, hasta el momento que la presión de carlistas y militares les intimidó vergonzosamente. Faltó valor cívico, faltó entereza, faltó conciencia clara del deber.
Segismundo Moret y Prendergast nace en Cádiz, el 2 de junio de 1838. De familia de desahogada posición, a los pocos años de su nacimiento se traslada a Madrid cursando en la Corte los estudios de Bachillerato y, posteriormente, los de Derecho. Al poco de terminar sus estudios se encargó de la cátedra de Economía Política y después de la de Hacienda Pública de la Facultad de Derecho de Madrid, ambas con carácter de interinidad, hasta que en 1863 ganó por oposición esta última cátedra. Estuvo muchos años de pasante en el bufete de un abogado madrileño. Seguidamente comenzó a pronunciar discursos y a publicar artículos sobre temas económicos y rentísticos y todas las Academias, Ateneos y Círculos científicos de España le abrieron sus puertas en virtud de su especial elocuencia. Fue uno de los fundadores de la Sociedad para Reforma de los Aranceles y en su sesión inaugural se destacó notablemente. También al doctorarse en Derecho Administrativo, pronunció un notable discurso sobre “el capital y el trabajo”. Sus parientes y amigos lo presentaron para diputado y fue elegido por Almadén, provincia de Ciudad Real, en cuya legislatura figuró como independiente. Cuando se discutió el Mensaje de la Corona, Moret, que tenía veinticinco años, pronunció su primer discurso en el Congreso, bellísimo de forma, pero en el que amenazaba con la revolución. Fue muy comentado este discurso, pero seguidamente renunció a su escaño. “El más suave y armonioso de nuestros oradores”, según nos dijo Armando Palacio Valdés, quien también afirmaba de Moret que “la libertad es la musa que inspira todas sus oraciones”.
Triunfante la Revolución de 1868, salió diputado por Ciudad Real pronunciando famosos discursos en las Cortes Constituyentes, y el Ministro Rivero le llevó a la Subsecretaría de Gobernación. En 1870 obtuvo la cartera de Ultramar, y en ella formó las leyes de la Constitución para Puerto Rico, abolición de la esclavitud, comercio de cabotaje y otras. De dicho ministerio pasó al de Hacienda, en el que tramitó el famoso expediente de tabacos, que declararon ilegal los principales personajes políticos obligándole a salir del ministerio.
Nombrado embajador de Inglaterra, renunció a la caída del Gobierno, y entonces estuvo más de un año de director de una importante Casa de Banca de Londres. En las Cortes de 1872 y 1873 figuró como diputado dando su voto para el advenimiento de la República. En 1875 fundó el partido izquierdista, siendo en 1881 ministro de Gobernación en el Gabinete que presidió Posada Herrera, ingresando después en el partido fusionista, liderado por Sagasta.
A la muerte del rey Alfonso XII se encargó del ministerio de Estado y en 1890 volvió a ocupar el de Gobernación. Como ministro de Estado negoció un modus vivendi con Inglaterra y Alemania, y llevó las negociaciones con Marruecos en la primera Guerra de Melilla.
En 1895 pronunció elocuentísimos discursos en Madrid, Zaragoza (representada en Cortes por Moret) y otras provincias, trazando la historia comercial de los Estados Unidos en los últimos cinco años, y política arancelaria, siendo elegido presidente del Ateneo de Madrid (1895-1898) exponiendo en este centro el problema de Cuba; y en Zaragoza defendió la concesión de la autonomía para Cuba y Puerto Rico buscando una paz duradera. Nombrado otra vez ministro de Ultramar, concedió por decreto dicha autonomía, nombrándose un Gobierno autónomo en las Antillas Españolas. Como pensaba Castelar, no es lo mismo la autonomía para la extrema izquierda de Moret que para la extrema derecha de Germán Gamazo. Y aclara: “El señor Moret quería, dirigiéndose a Cuba, decirle, toma las autonomías y daca la paz”, y a esto replicaron Gamazo y Abarzuza, “cambiando la oferta en esta otra, daca la paz y toma las autonomías”.
Moret no fue partidario de la guerra con los Estados Unidos, continuando en el ministerio cuando se inició la guerra con dicha nación (1898) hasta que surgió la crisis política después del desastre del Cavite. En 1901 accedió a la presidencia del Senado; un año después regresó de nuevo a Gobernación. Colaboró en la creación del Instituto de Reformas Sociales, embrión del futuro Ministerio de Trabajo. Se le confió en tres ocasiones, 1905, 1906 y 1909, la formación de gobierno, pero se vio obligado a dimitir. Finalmente fue elegido presidente del Congreso en 1912, durante el Gobierno de Romanones. Segismundo Moret y Prendergast falleció en Madrid el 28 de enero de 1913.
Moret, destacado masón, poseía la Gran Cruz de Carlos III desde 1872; y perteneció a la Comisión Revisora del Código de Comercio; Vicepresidente de la Junta Consultiva de la Moneda; Vocal del Consejo Superior de Agricultura, Industria y Comercio; Presidente honorario de la Cámara de Comercio de Madrid, y Académico de número de la de Lengua y de la de Ciencias Morales y Políticas.
Visitó a Cádiz con frecuencia, haciendo el panegírico de Castelar en una Velada en el Gran Teatro con motivo de la inauguración de la estatua del gran orador gaditano y también pronunció elocuentes discursos con ocasión del Centenario de las Cortes de Cádiz y en la apertura del Primer Congreso Periodístico Español. El 16 de enero de 1907 fue nombrado por el Ayuntamiento gaditano, Hijo Predilecto. En la sala de sesiones de la Casa Consistorial existe una lápida de mármol, en que con letras de oro, dice: Segismundo Moret-Gaditano.
Francisco Arias Solise-mail: aarias@arrakis.esURL: http://www.arrakis.es/~aarias
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